jueves, 30 de junio de 2011

Lo que tengo

Son diez dedos asaltando el teclado
y las palmas en el rol del apaluso mudo
y la ropa de ayer en el respaldo de una silla oxidada
y el catálogo minucioso de las cosas que no hubo,
un nombre manuscrito manchado y marcado
y la ventana esperando por cuestión de rutina
y un reloj que se atrasa y se niega a vociferar
más horas perdidas
y un tren detenido en el andén del pasado
y un billete a ninguna parte
y un cuadro atribulado
y el silencio como único arte
y los pasos a tientas andando y andando
y las palabras tapizando las fosas de un ayer
crucuficado en el calendario
y el hoy arrancando una página en blanco
y un armisticio vulgar e innecesario
y el picaporte mordiendo la puerta
y el luto común porque muero a mediodía
y la cara en un frasquito recitando poesía,
el amor desvencijado disgregando la pena
un tulipán, un alfiler, el lugar común,
una arruga más que aflora para golpear
como un martillo.
Lo que tengo es la ausencia más grande que
el alma, que el horizonte, que la esperanza.
Lo que me queda es un catálogo de errores
y en el rostro empotrada la vergüenza
y lugares llenos de ángeles deambulando
y linternas y velas en lugares sombríos
y el olvido rugiendo su aliento osado e impiadoso
y el futuro incierto
y el terror al vacio como punto de partida,
tengo palabras dobladas de estar esperando
y unas manos que te buscan
y mi voz que te nombra.
Y tengo,
escrito esto.

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